Coberturas obligatorias – Alternativas al Swap

Desde hace varios años, las entidades bancarias exigen contratar coberturas de riesgo de tipos de interés como condición para entrar en operaciones de préstamo. De esta manera buscan aumentar el rendimiento de sus operaciones a través de las coberturas en las que incluyen márgenes, diferenciales por riesgo crediticio y provisiones.

La cobertura habitual propuesta por las entidades bancarias es la operación de canje o swap de tipos de interés, por la cual el prestatario paga un tipo fijo determinado a cambio de un tipo variable que se netea con el del préstamo subyacente. Habitualmente, el swap obliga al prestatario a aceptar un tipo neto fijo que puede ser superior al tipo variable vigente.

Además, el swap tiene el inconveniente de llevar asociado el riesgo de valor de cancelación negativo si se produce una bajada de tipos de interés. Si los tipos de interés vigentes son superiores al tipo swap contratado en el momento de la cancelación, el prestatario recibirá una prima. Sin embargo, si los tipos vigentes son inferiores al tipo de swap contratado, el prestatario deberá abonar una prima.

Nuestro sistema monetario, tal y como está concebido en la actualidad, unido al objetivo de inflación moderada de los bancos centrales y la cruzada contra la deflación que emprenden los mismos, provoca que la tendencia de los tipos de interés sea normalmente a la baja. Esto queda evidenciado al observar la evolución de los tipos de interés de las principales economías del mundo durante las últimas décadas. Es por ello que, en líneas generales, la contratación de operaciones de cobertura swap ha traído más disgustos que alegrías.

Lo que es necesario saber es que, a parte de la cobertura swap, existen multiples formas de cubrir el riesgo de tipos de interés asociado a un préstamo. Hay un amplio campo entre los dos extremos: el tipo variable y el tipo fijo. Por ejemplo, las coberturas cap, túnel o coberturas estructuradas permiten combinar las ventajas de una y otra posibilidad:

  • El prestatario puede pagar intereses a un tipo variable y beneficiarse de potenciales bajadas de interés.
  • El prestatario queda igualmente cubierto en caso de subida de tipos, cumpliendo con el requirimiento de la entidad bancaria.
  • El riesgo de cancelación en caso de vencimiento anticipado disminuye en gran medida, por lo que las provisiones por riesgo de contrapartida del banco disminuyen.
  • El prestatrio puede plantearse políticas de gestión de riesgo de tipo de interés que van más allá de la política de tipo fijo al 100% o 75%, que resulta del requerimiento habitual de la entidad bancaria y que no es óptima desde el punto de vista financiero.