Regulación EMIR – Derivados financieros

El pasado 12 de febrero de 2014 entró en vigor la denominada obligación de reporte dentro de la regulación EMIR que regula los derivados OTC (over-the-counter) en la Unión Europea. Aun siendo un requerimiento relativamente de escasa complejidad, la nueva obligación ha dado bastante que hablar al afectar a la práctica totalidad de entidades que tienen algún tipo de derivado OTC en cartera.

La nueva regulación EMIR establece tres tipos de entidades a las que la regulación afecta de distinta manera:

  • FC (Financial Counterparties). Entidades financieras.
  • NFC (Non Financial Counterparties). Empresas que, aun no clasificándose como financieras, operan con derivados. Dentro de esta categoría se hace una segunda distinción:
  • NFC-, cuando la operativa obedece a la cobertura de riesgos empresariales; o, si es de tipo especulativo, no supera un volumen determinado según la naturaleza de la operación (tipos de interés, divisas, etc.).
  • NFC+, cuando la operación en derivados OTC es de tipo especulativo y, además, supera un volumen determinado según la naturaleza de la operación (tipos de interés, divisas, etc.).

La regulación EMIR establece una serie de requerimientos a las contrapartes que se denominan técnicas de mitigación de riesgos. El tipo de contraparte es importante ya que es lo que determinará las técnicas que le son aplicables. Hay una serie de técnicas que afectan a todas las entidades por igual. Son básicamente tres:

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  • La obligación de reporte, mencionada al comienzo.
  • La obligación de confirmación.
  • La obligación de conciliación.
  • Ninguna de estas tres técnicas entrañan excesiva complejidad para las entidades financieras (FC). Sin embargo, el problema radica en que afecta a entidades, sobre todo a las de tipo NFC-, que normalmente no están acostumbradas a lidiar con obligaciones regulatorias.

    El pasado 12 de febrero de 2014 entró en vigor la denominada obligación de reporte dentro de la regulación EMIR que regula los derivados OTC (over-the-counter) en la Unión Europea. Aun siendo un requerimiento relativamente de escasa complejidad, la nueva obligación ha dado bastante que hablar al afectar a la práctica totalidad de entidades que tienen algún tipo de derivado OTC en cartera.

    La nueva regulación EMIR establece tres tipos de entidades a las que la regulación afecta de distinta manera:

    • FC (Financial Counterparties). Entidades financieras.
    • NCF (Non Financial Counterparties). Empresas que, aun no clasificándose como financieras, operan con derivados. Dentro de esta categoría se hace una segunda distinción:
    • NFC-, cuando la operativa obedece a la cobertura de riesgos empresariales; o, si es de tipo especulativo, no supera un volumen determinado según la naturaleza de la operación (tipos de interés, divisas, etc.).
    • NFC+, cuando la operación en derivados OTC es de tipo especulativo y, además, supera un volumen determinado según la naturaleza de la operación (tipos de interés, divisas, etc.).

    La regulación EMIR establece una serie de requerimientos a las contrapartes que se denominan técnicas de mitigación de riesgos. El tipo de contraparte es importante ya que es lo que determinará las técnicas que le son aplicables. Hay una serie de técnicas que afectan a todas las entidades por igual. Son básicamente tres:

    • La obligación de reporte, mencionada al comienzo.
    • La obligación de confirmación.
    • La obligación de conciliación.

    Ninguna de estas tres técnicas entrañan excesiva complejidad para las entidades financieras (FC). Sin embargo, el problema radica en que afecta a entidades, sobre todo a las de tipo NFC-, que normalmente no están acostumbradas a lidiar con obligaciones regulatorias.

    La obligación de reporte exige a las entidades contratantes reportar los términos de su operación OTC a un Trade Repository (TR) de forma que los detalles de todas las operaciones queden centralizados en unas mismas bases de datos, y los reguladores puedan monitorear las exposiciones y detectar fuentes de riesgo sistémico.

    La obligación de confirmación exige a las entidades contratantes de una operación OTC confirmar la operación en un espacio de tiempo relativamente corto. La práctica habitual en la contratación de operaciones OTC consistía en cerrar las operación telefónicamente para, posteriormente, confirmar las operaciones por escrito. Sin embargo, era bastante frecuente que la confirmación escrita de las operaciones no se hiciera, en algunos casos, hasta uno o dos meses después del cierre de la operación. La regulación actual exigirá la confirmación en un espacio de escasos días laborables con objeto de evitar situaciones problemáticas como la constatación posterior de discrepancias entre las partes en los términos de las operaciones contratadas.

    Por último, la obligación de conciliación exige a las partes conciliar periódicamente las valorizaciones de las operaciones. Cada contraparte valorizará de forma independiente las operaciones y, posteriormente, conciliarán sus resultados. El requerimiento establece un período de escasos días laborables para resolver las posibles discrepancias que puedan existir. Este requerimiento viene a resolver el problema de discrepancia en la estimación de las valorizaciones. Por ejemplo, mientras que una contraparte contabilizaba una ganancia latente en su balance de +1,1 millones de Euros, la otra parte podría estar declarando una pérdida por una cantidad inferior (-1,0 millones de Euros). La técnica impone la necesidad de las partes a ponerse de acuerdo.

    La última de las técnicas es probablemente la que más problemas está causando a las entidades NFC-. La razón principal es que los nuevos estándares de valorización contable de derivados OTC exigen la inclusión de ajustes por riesgo crediticio. Dicho de otra manera, el nuevo estándar exige que se tengan en cuenta las probabilidades de las contrapartes a incumplir las obligaciones financieras bajo un contrato de derivados OTC y se realice el correspondiente ajuste del valor de mercado de la operación. Debido a estos nuevos requerimientos, las entidades clasificadas como NFC- principalmente, se enfrentan a la necesidad de invertir recursos en implementar soluciones o contratar proveedores de servicios que les permitan realizar estos cálculos que suelen ser de extrema complejidad y para las que las entidades financieras (FC) están mucho más adaptadas.